INTERVENCION DEL EDUCADOR FAMILIAR:

 

La intervención familiar se inicia a través de la consolidación de un programa que permite sistematizar las primeras actuaciones. En otras palabras, para llevar a cabo un proceso de cambio en las familias es muy importante elaborar previamente cuáles son los pasos que se van a seguir en la intervención, o lo que es lo mismo, el planeamiento de la intervención.

Entre la gran variedad de variables existentes destacaremos tres por sus capacidad para condicionar el diseño del proyecto (Vilar, J., 1996):

- Alcance del recurso o la amplitud del contexto: La primera variable hace referencia a la cantidad de población a la que se desea llegar o que se verá afectada por el proyecto. Así, podremos hablar de alcance macrosocial, cuando se engloba a un número amplio de población, o a un territorio extenso, por ejemplo.

- Alcance mesosocial, cuando de lo que se trata son de secciones o grupos concretos, por ejemplo: menores, drogodependientes, enfermos, tercera edad…
- Alcance microsocial, cuando se trate de un servicio reducido a un grupo específico que no se puede fragmentar, como un núcleo familiar, una asociación determinada, etc.
- Grado de formalidad: El grado de formalidad hace referencia a la especificidad con la que se ha de diseñar el proceso de cambio para que el proyecto responda a los objetivos propuestos.

- Formalidad baja cuando no sea necesario regular las acciones de un servicio para alcanzar los objetivos propuestos. Esto que quiere decir que la misma existencia del recurso o servicio lleva implícito este alcance en la medida que se conocen los requisitos básicos para usarlo y participar, por ejemplo, la biblioteca, el centro de información juvenil...
- Formalidad media cuando la institución o servicio necesite reglar sus actuaciones por que el alcance de los recursos depende en gran medida de la adquisición de determinados aprendizajes que son necesarios explicar. Ejemplos de este tipo son: centros educativos, centros de recreo, asociaciones deportivas…
- Formalidad alta cuando se trate de una institución cuyo funcionamiento dependa de la sistematización de la tarea que se realiza, como puede ser el servicio de educación familiar, escuela de padres, centro de menores... En este caso, la ausencia o por rigor en la definición del trabajo cotidiano pone en peligro la supervivencia del recurso.

El Objetivo General de la intervención es el de hacer posible la inserción crítica en la sociedad de las personas con las que se interviene, entendida ésta como la capacitación de los miembros de la familia para circular de modo constructivo, crítico y transformador por las diferentes redes sociales a las que irán teniendo acceso en su proceso evolutivo.

 

Si tenemos en cuenta que cada familia es única e irrepetible, esta característica dotará a cada proyecto de su particular peculiaridad; así que, aunque presentemos a continuación una serie de objetivos específicos de carácter global, estos habrán de adaptarse necesariamente a cada situación familiar concreta:

- Reforzar y estimular las capacidades y las potencialidades personales de cada miembro de la familia, con el objetivo de iniciar un proceso de mejora personal que permita conseguir una mejora global familiar.
- Involucrar de forma progresiva a los padres para que asuman las funciones y responsabilidades que como tales les pide la sociedad.
- Integrar a todas las personas que forman la familia en su entorno, utilizando los recursos y medios convencionales que éste ofrece.

Las Áreas de Trabajo (Lerma, M.; Mensat, J. y Colás, C., 1998) seran:

- Relaciones familiares: Favorecer relaciones conyugales adecuadas, ofrecer modelos de referencia adecuados, potenciar la confianza con los hijos, adecuar los roles familiares y las respuestas ante las actitudes de los hijos, consistencia parental).
- Educativa: Escolarización de los menores, participación en actividades extraraescolares,
prevención del absentismo escolar.
- Vivienda: Adecuar el equipamiento a las necesidades de la familia, facilitar el acceso a una vivienda por carecer de ella o inadecuación de la que tengan, asegurar el mantenimiento de los servicios básicos.
- Educación para la salud: higiene y alimentación: Adquisición de hábitos de higiene, seguimiento de la situación sanitaria, adecuación de las horas de sueño...
- Relaciones sociales: ocio y tiempo libre: Participación en actividades de ocio y tiempo libre, conocimiento del barrio, comprensión de las normas de convivencia...
- Organización y Economía del hogar: Organización del hogar, distribución y reparto de tareas, habilidad en el manejo del dinero)

- Legal y jurídica: Obtener la documentación mínima legal, aprender a desenvolverse autónomamente en instituciones y organismos...

- Laboral y de inserción profesional: Regulación de la situación laboral, acceso a cursos de formación de empleo, técnicas y apoyo a la búsqueda de empleo...

La intervención es un cúmulo de situaciones de aprendizaje y el Educador debe tener bien claro y sistematizado cuáles son las fases y componentes de la misma.

Definiremos en tres bloques los espacios o contextos de intervención: la relación individual, la vida cotidiana y la relación con la comunidad (Funes et al, 1998):

- La relación individual: La relación individual viene marcada por la interacción personal. El Educador juega, en un principio, un papel importante en esta relación, ya que es la persona encargada de poner en marcha el proceso de cambio, crea el marco de confianza y de sinceridad teniendo como base el diálogo y la conversación.
- La vida cotidiana: Hay que resaltar el papel que juega la vida cotidiana en el proceso de intervención familiar. Uno de los ingredientes necesarios para realizar la intervención familiar es la vida cotidiana del grupo familiar, su espacio de convivencia, que se concreta en el domicilio particular.

Habrá que comprender el por qué la vida cotidiana es un elemento educativo indispensable, y por qué éste debe entenderse como un contexto que facilita y organiza de forma estructurada y consistente los espacios, el tiempo y los recursos de la institución familiar.

El Educador Familiar trabaja con la familia en su propio territorio, en ese espacio vital de convivencia. Es el Educador el que va al encuentro de la familia, en lo que llamamos visita domiciliaria. Es este un espacio (el domicilio) y un tiempo (la visita) durante el cual se trabaja la organización colectiva de la vida común y la estimulación cognitiva de todas las áreas de aprendizaje por medio de la experimentación de formas de relación que habitualmente no se manifiestan. El acompañamiento durante el desarrollo de las actividades cotidianas tiene como finalidad posibilitar que los padres puedan hacerlo por sí mismos, y de este modo asumir y comprender que ellos deben acompañar a sus hijos durante sus aprendizajes. Las actividades a desarrollar son las siguientes (Bosch, J. M. y Sanchis, M., 1999):

- La relación con la comunidad: Las relaciones y las actividades que se desarrollan en contextos normalizados son una finalidad y un medio al mismo tiempo. Son una finalidad para los potenciales aprendizajes y son un medio porque desempeñan la función de espejo entre lo que se ha conseguido y lo que se tenía que haber conseguido.

La relación con marcos normalizados es fundamental, porque sabemos que los nuevos aprendizajes comportan dificultades, dudas y, con mucha frecuencia, fracasos debido a que aprendizajes comportan dificultades, dudas y, con mucha frecuencia, fracasos debido a que son estructuras muy tiernas que necesitan reforzarse con la repetición de experiencias de éxito. En este espacio el Educador tiene un papel relevante, porque realiza la función de apoyo de los nuevos aprendizajes

Estos diferentes contextos de intervención configuran una gran cantidad de funciones (que desarrolla el Educador, y que tienen preferentemente un carácter preventivo) como las siguientes (Bosch, J. M. y Sanchís, M., 1999):

- Ser punto de apoyo en el acompañamiento del proceso de toma de conciencia de la situación propia (autoconocimiento) que efectúan las personas que componen la familia.
- Fomentar los vínculos afectivos que favorecen los cambios en la familia, a través de una relación sincera y honesta.
- Realizar un acompañamiento emocional de la persona, respetando sus propias vivencias.
- Hacer posible la creación de zonas de desarrollo que sean próximas y que generen nuevos espacios de aprendizaje; es decir, facilitar herramientas a la familia para que puedan tomar las decisiones correctas en aquellas situaciones que conlleven un riesgo algo más elevado que el actual.
- Facilitar pautas y habilidades educativas con el objeto de mejorar las interrelaciones entre los miembros de la familia y su entorno.
- Estimular las capacidades y los recursos propios de cada persona y del grupo familiar, con el objeto de aumentar su autoestima individual y colectiva, y así ayudarles a integrarse mejor en su entorno social.

 

 

LA MEDIACION FAMILIAR: ESTRATEGIAS DE INTERVENCION

 

 

La mediación es un método de gestión de conflictos, que incluye un tercero neutral, el mediador, con la función de ayudar a que las partes involucradas en un conflicto puedan negociar desde la colaboración, una resolución del mismo, satisfactoria para todos. Consiste en un proceso voluntario, flexible y participativo de resolución pacífica de conflictos a través del cual las partes se reúnen con un tercero (el mediador) que los asiste en la negociación del acuerdo que contemple los intereses de cada una de ellas.

 

Es un excelente método para solucionar problemas en ámbitos familiares, empresariales, escolares, institucionales y comunitarios dado que evita el pleito, satisface las necesidades de las partes y refuerza la cooperación y el consenso.  

 

Uno de los ámbitos de intervención más importantes de la mediación es, sin lugar a dudas, el familiar; la principal razón de ello es la diversidad de momentos en que la mediación puede ser útil para resolver conflictos en los sistemas familiares, desde la solución de problemas entre los diversos subsistemas de una familia extensa, por ejemplo, problemas jerárquicos, hasta la más conocida, que es la redefinición de la familia nuclear causada por las separaciones conyugales.

 

Como cualquier otra técnica, la mediación tiene sus limitaciones y, en determinados casos puede que no sea posible, es decir, viable. Desde el punto de vista de los interesados, las causas más frecuentes pueden ser que, alguno de los implicados considere que podría obtener mejores resultados en la vía contenciosa y por ello no tenga disposición de negociar; que consciente o inconscientemente, utilice el conflicto para mantener el vínculo con el otro; que el objeto de los interesados no sea resolver un conflicto concreto, sino reconducir una relación en crisis.

 

Y desde el punto de vista del mediador, la mediación puede no ser viable debido a la diferencia de recursos y habilidades de alguno de los interesados; existencia de maltrato. Otro de los límites de la mediación es la obligatoriedad o voluntariedad de la utilización del recurso.

 

 

Objetivos y principios del proceso de mediación

 

Entre los objetivos principales de esta técnica subrayamos que persigue:

- Facilitar que se establezca una nueva relación entre las partes en conflicto.

- Aumentar el respeto y la confianza entre estas.

- Corregir percepciones e informaciones falsas que se puedan tener respecto al conflicto y/ o entre los implicados en este.

- Crear un marco que facilite la comunicación entre las partes y la transformación del conflicto.

 

Los principios del proceso de mediación son:

 

a) El poder lo ejercen las propias partes: Son los propios participantes los que controlan el proceso y las decisiones. Es un proceso que empieza de una determinada forma y va evolucionando y avanzando a través de fases con pasos entremezclados.

 

b) Neutralidad e imparcialidad del mediador: El mediador no podrá tomar partido por una de las partes, ni aún en el supuesto de que una de ellas ocupe la posición del débil. En este caso el mediador tratará de equilibrar el poder entre las partes mediante el uso de las adecuadas técnicas de comunicación. Antes de iniciar una mediación el mediador debe preguntarse sobre la existencia de alguna circunstancia susceptible de crear parcialidad en el desarrollo de la misma.

 

Con esta posición neutral e imparcial el mediador les ayuda a descentrar el conflicto de su posición dual, de enfrentamiento cara a cara, y les abre un espacio que no es ni de uno ni de otro, sino que pertenece a ambos, donde pueden ver el punto de vista del otro, redefinir las propias posiciones y encontrar los intereses comunes.

 

c) Confidencialidad: Durante la mediación los participantes (tanto los interesados como el mediador) mantienen la privacidad más absoluta y tienen la garantía de que lo que se dice en una sesión de mediación no podrá utilizarse ante un tribunal.

 

d) Voluntariedad: La mediación requiere del acuerdo libre y explícito de los participantes. La mediación no puede imponerse. No se puede obligar a nadie a establecer relaciones o a llegar a acuerdos.

 

La voluntariedad afecta también al mediador en un doble sentido:

 

- Legitima el papel y el poder del mediador, otorgándole el permiso para actuar como tal.

- Permite al mediador suspender la mediación cuando lo considere oportuno por motivos que así se lo aconsejan.

 

 

Fases de la mediación

 

En líneas generales, según señalan los estudios sobre mediación, podemos distinguir cinco etapas en el proceso de mediación:

 

    1. Identificación del problema: Los interesados reconocen la existencia del conflicto y su voluntad de resolverlo. Ambos es necesario que entiendan que el problema afecta a los dos y que necesitan negociar; sin esto, la mediación no sería posible.

 

    2. Elección de la mediación para resolver al conflicto: La forma más extendida de establecer las condiciones de una separación o divorcio es acudir a la vía contenciosa a través de un representante legal, quien, cuando es posible, se encarga de negociar con el de la pareja.

 

A la hora de escoger una vía u otra, deben tener claro que la mediación es complementaria a la vía contenciosa y que, de ningún modo, supone renunciar a ella y que la elección de esta vía no supone renunciar a su asesor legal.

 

La elección del mediador debe ser compartida. En España, la oferta aún es reducida, pero comienzan a haber servicios públicos por todo el territorio y los profesionales privados comienzan a ofrecer sus servicios.

 

El mediador explica a las partes las características del proceso (duración, honorarios, papel de los asesores externos, etc), las normas a seguir (respeto, papel del mediador, confidencialidad, etc), las partes definen sus objetivos y se les pide su renuncia expresa a reclamar el testimonio del mediador ante los tribunales. Todo ello se recoge en un documento que firman los tres y del cual se da una copia a cada uno.

 

3. Identificación del problema: Se trata de una recopilación de las partes, en presencia del otro; con ello conocen la definición que el otro hace del conflicto, así como su contenido. El mediador, utilizando las técnicas oportunas, dirige el proceso y vigila que no se produzca una pérdida de control que pueda dar lugar a una dinámica de amenazas y contraamenazas, atendiendo a eventuales desequilibrios entre las partes.

 

Se trata de obtener una narración compartida del conflicto, para lo cual, el mediador les ayuda a acordar cuáles son los asuntos que quieren y los que no quieren negociar y en qué orden.

 

Al mismo tiempo, el mediador, debe cuidar que las partes respeten el turno de palabra, que el trato sea correcto y que sigan sus instrucciones. Se les invita a aportar propuestas y alternativas sin prejuzgarlas, ni siquiera valorando su congruencia o viabilidad.

 

4. Negociación: Durante el proceso, las partes van aceptando la legitimidad de los intereses particulares del otro como paso previo para aceptar la solución del conflicto como un interés compartido -yo gano, tú ganas-, lo que posibilita que ambos cooperen en su buen fin. Se negocia asunto por asunto. En cada uno de ellos, se realiza un brainsmtorming, posteriormente, se desechan las ideas menos interesantes, y se elabora y negocia cada una de las aceptadas.

 

5. Redacción del acuerdo: El mediador redacta el documento en el que se recogen los acuerdos alcanzados, tratando de utilizar las formas de expresión de las partes. Será firmado por ambos y por el mediador, entregándose una copia a cada cual. Bien entendido que, antes de la firma, se les recuerda la posibilidad de consultar con su abogado. Finalmente, el abogado traducirá el acuerdo a términos legales para su tramitación en el juzgado.

 

    

 

HABILIDADES PERSONALES Y ACTITUD DEL PROFESIONAL QUE TRABAJA CON FAMILIAS

 

Para cada una de las intervenciones que realizan los profesionales del ámbito familiar son adecuadas unas determinadas habilidades y técnicas que ayudarán a alcanzar los objetivos que se pretenden.

 

Como podemos deducir de todo lo visto hasta ahora, la tarea del profesional o experto que trabaja con familias es muy amplia y, podemos decir, que incluso compleja, en el sentido, que su labor abarca cantidad de aspectos y factores, no sólo referidos a los aspectos internos de esa familia, sino también, respecto a su entorno social, su entorno educativo, su entorno laboral, etc.

 

La tarea de estos profesionales, tanto de Educadores Familiares, como Orientadores, Mediadores Familiares, etc., se centra en impulsar un proceso y en remover todos aquellos obstáculos que impiden el avance positivo de dicho proceso, en ofrecer un camino para la resolución de un conflicto, ofrecer alternativas, etc. Es un profesional que camina junto a la familia, no interviene desde fuera, por lo que podemos decir que, su labor es indudablemente de participación, no entendida en términos de manipulación, manejo o persuasión, sino entendida como todo lo contrario, es decir, en términos de construcción y refuerzo familiar.

 

    Los profesionales que trabajan con familias se sirven de una serie de habilidades personales que son:

 

-    Creación de confianza y relación.

-    Creación de la propia credibilidad.

-    Empatía.

-    Capacidad de escucha.

-    Identificación y análisis de conflictos y casos.

-    Capacidad para el fomento de la responsabilidad de los implicados.

-    Parafrasear.

-    Habilidad para compartir información sin manipular.

-    Utilización adecuada del humor.

-    Planificación de estrategias para conseguir los objetivos.

-    Manejar la neutralidad.

-    Inventariar opciones sin decantarse por ninguna en particular.

-    Etc.

 

Además de estas habilidades, no podemos olvidar comentar que dichos profesionales poseen una actitud sensible y muy respetuosa hacia los diferentes casos o situaciones con las que trabajan.

 

Los profesionales que trabajan con familias ponen en marcha actitudes positivas y emplean estas habilidades, con la ayuda de técnicas personales que son dignas de nombrar como por ejemplo: técnicas de negociación, técnicas de balanceo de poder, técnicas de entrevista con niños (muy importante cuando se trabaje con menores), técnicas de derivación, técnicas para ruptura de puntos muertos, etc.

 

 

Curso a distancia:

 


EDUCADOR/A FAMILIAR: Intervencion con familias en riesgo de exclusion social

Duración: 700 horas.
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MATRICULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA acreditativo, con nº de horas, contenidos desglosados y calificacion

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El curso está dividido en tres módulos:
 

ImagenMódulo 1: Educador/a Familiar:
Duración: 300 horas. Sin tiempo mínimo ni máximo.
 

ImagenMódulo 2: Prevención de malos tratos y violencia de genero
Duración: 200 horas. Sin tiempo mínimo ni máximo.
 

 
ImagenMódulo 3: Marginación e Inadaptación Social
Duración: 200 horas. Sin tiempo mínimo ni máximo.
 
Los alumnos que estén realizando o hayan realizado el curso de Educador Familiar (300 h.),  solamente deben realizar el Módulo 2 y 3. El alumno puede matricularse en los tres módulos a la vez o de uno en uno.


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DESTINATARIOS:
Trabajador Social, Pedagogo Social, Educador Familiar, Profesorado, Formador de Formadores, Técnico en Integración Social, Educador Social, Terapeuta, Orientador Educativo,  Sociologo,  Psicopedagogo,...


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No es necesario matricularse en todos los cursos a la vez. Puedes hacerlo de uno en uno, a tu propio ritmo. 
 

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