La adolescencia es una edad de riesgo que puede llevar al consumo de drogas porque aún no se han desarrollado los mecanismos internos adecuados para la maduración, aunque no todo inicio se produce por la falta de recursos emocionales, también son sensibles a la presión social.

El adolescente en su búsqueda de identidad es sumamente influenciable por los medios de comunicación y sobre todo por la pandilla. El grupo de amigos es un claro instigador al consumo. El joven pasa mucha parte de su tiempo en bares, pubs, discotecas... donde el alcohol se presenta como algo habitual asociado a integración y disfrute.

Diversos estudios han constatado que los hijos varones de padre alcohólico son una población de mayor riesgo de alcoholismo, pero llegado a este punto cabría preguntarse si ese riesgo se deriva del «modelado» que ejerce el padre alcohólico sobre el hijo o si se debe a la propensión genética, teoría que se basa en el déficit de serotonina que las personas bebedores presentan; la bebida corrige esa deficiencia actuando sobre el metabolismo de ese neurotransmisor acelerando su actividad, de esta manera el consumidor se encuentra bien cada vez que bebe y lo sigue haciendo para mantener ese bienestar perpetuando un ciclo de adicción.

 
 
Existen una serie de factores personales y familiares que predisponen al alcoholismo; no se han de tomar como hechos aislados sino que varios factores van a potenciar la probabilidad del consumo. Diversos investigadores han descubierto el fenómeno de «escalada» que explica el proceso por el cual el joven va añadiendo drogas sucesivamente a su consumo. Mantener una actitud positiva hacia el consumo tanto por parte de padres como de hijos consumidores, la conducta antisocial precoz, el consumo antes de los 15 años, la disponibilidad de la sustancia, frecuentar compañías que consumen, el poco compromiso con actividades académicas o laborales, la ausencia de apoyo familiar tanto por una disciplina autoritaria y represiva como por una educación caracterizada por la indiferencia parental en cuanto a los problemas del hijo, incomunicación...

El alcohol se distribuye mejor y enlentece su eliminación con el tejido adiposo, tejido que se ve aumentado en las mujeres y los ancianos, por ello la tolerancia es menor en estos grupos y los efectos son mayores a dosis más bajas. El aislamiento social, la pérdida de seres queridos, aumenta en el anciano la probabilidad de consumo. Muchas veces el problema se oculta detrás de otras complicaciones somáticas que el profesional descubre después de un historial de caídas, múltiples fracturas, estados de desnutrición y confusión.

En el mundo laboral se aboga en los últimos años y con más interés que nunca por gozar de medios que posibiliten un ambiente de trabajo más sano. Sin embargo, existen factores como el estrés, riesgo laboral, turnicidad, largas jornadas, frío... El trabajador puede buscar en el alcohol un modo de entrar en calor o un medio de soportar las condiciones de estrés de la jornada. El alcohol producirá un falso calentamiento, somnolencia, reducción de la atención, etc., incrementando el riesgo de accidente laboral tan en boga en los últimos años. Si a ésto se le une que en los centros de trabajo existen máquinas expendedoras de bebidas y bares, las posibilidades de consumo aumentan.

En ocasiones el alcohol es utilizado como mediador social y facilitador del éxito en el trabajo como ocurre en el sector comercial. Por otro lado, cuando la actividad laboral ha de realizarse lejos del lugar de residencia de la familia y amigos, se recurre más al alcohol para «pasar» las horas.


FUNCION DE LOS PADRES, PROFESORES Y EDUCADORES

El papel de los padres es decisivo, no sólo como educadores, a través de la administración de refuerzos y castigos correlacionados a determinadas conductas, sino también como fuentes de modelado para sus hijos, quienes tendrán la visión de determinados estilos de vida que probablemente terminará adoptando en el futuro.

En la familia se vive, se crece, se está individualmente y como miembro del grupo, adoptando determinados roles (padre, hijo, hermano…) pero hay que entender que la familia no sólo puede actuar como «formador» sino que también puede actuar como «deformador» aparentando una estabilidad detrás de la cual se están generando miembros enfermos.

A la familia se le ha concedido el poder del altruismo cuyo fin principal es el bien de sus miembros, pero la disciplina llevada a cabo bajo ese propósito ha de ser una disciplina razonada, ni exageradamente autoritaria y represiva ni demasiado permisiva que degenere en unos padres emocionalmente alejados de sus hijos.

Es importante fomentar una actitud crítica de los hijos ante el alcohol pero para ello es necesario partir de unos buenos cauces comunicativos. Hay que tener en cuenta que en muchas familias el alcohol es un factor presente en las comidas, en este caso hay que diferenciar el consumo ocasional del habitual y abusivo y así hacerlo comprender a sus miembros para que no pasen los límites.

Se ha comprobado que una educación afectiva basada en la aceptación y confianza aumenta la autoestima del adolescente y con ello se facilita su integración en el sistema familiar de modo que no precise recurrir a otros grupos buscando el afecto que no percibe en la familia.

Ya se ha insistido en el papel preponderante que ejercen los padres como protectores de los hijos frente a las drogas, se les suele culpar de muchos, sino de todos, los trastornos a este nivel, pero a los padres no se les educa, y ser padres es un tarea ardua que requiere no sólo querer sino también formación. No se puede pretender que sean formadores quienes no son formados.

La escuela a través de cursos formativos o las Escuelas de Padres y Madres puede no sólo educar sino hacer que éstos se impliquen en tareas educativas para lograr como fin último un cambio de actitudes en sus hijos. Se ha comprobado que a pesar de que los padres en general suelen estar dispuestos, muy pocos se muestran participativos, siendo las madres las más colaboradoras.

En su papel preventivo los padres, para informar, han de partir de unos conocimientos de sí mismos y de sus hijos, de sus actitudes, de los posibles cambios de comportamiento (más aislamiento, agresividad, cambio de amigos, problemas escolares) que puedan indicar un posible consumo.

Varios autores aconsejan una intervención precoz ya al final de la Educación Primaria, momento en que el adolescente toma contacto con las drogas institucionalizadas, pero la prevención no sólo va dirigida a informar, pues se pretende un cambio de actitudes; así las charlas y campañas informativas, van a aportar unos conocimientos que no siempre van acompañados de un cambio de conductas. Sería acertado implicar a los jóvenes en esas campañas preventivas, hacerlos agentes activos del cambio, fomentar una actitud crítica ante la droga y en particular las drogas institucionalizadas como el alcohol. Crear un clima de buena relación entre alumno y profesor y por supuesto evitar la disponibilidad del alcohol en el centro. Disponer de servicios de apoyo, equipo psicopedagógico, sanitarios, asociaciones juveniles, ofrecer alternativas de ocio y tiempo libre que no incluyan la bebida. Es común entre los jóvenes la creencia de que si no beben no se divierten.

Otro punto importante a adoptar por profesores y educadores es el entrenamiento en habilidades sociales. Se tiene conocimiento de que existen unas características personales específicas en el joven consumidor: La baja autoestima, la intolerancia a la frustración y por lo tanto la facilidad que tiene en recurrir al alcohol u otras drogas para olvidar los problemas, facilitar las relaciones y sentirse mejor. Ofrecer otras alternativas de respuesta ante los problemas es tarea de padres, profesores y educadores. Dentro de las aulas, la técnica de role-playing pueden ayudar en este entrenamiento para adoptar conductas más adaptativas ante los problemas. También es tarea del educador implicar a los padres en el proceso educativo y coordinarse con el alumnado para establecer las bases de una buena prevención.

Paralelamente al papel que el educador del aula, el educador de calle tiene una función en prevención manteniendo un contacto quizás más directo con los grupos de riesgo. Para él, el aula es la calle y está en sus manos hacer que la calle no sea un lugar de riesgo. Hacer de los barrios un espacio educativo donde se fomente el tiempo libre y ocio frente al aburrimiento y frustración propias de los jóvenes consumidores.

Impulsar la presencia del educador de calle y animadores juveniles en el barrio, contribuyendo a ofrecer alternativas de ocio, acercando a los jóvenes a charlas, actividades de lectura, radio, teatro, cine de barrio, promover actividades en casas de la juventud, asociaciones juveniles, vecinales. Crear lugares que ganen protagonismo frente a las discotecas y bares, lugares donde los jóvenes ocupan la mayor parte del tiempo en actividades de relación social, creativas, divertidas, saludables...
 
 
 
CÓMO SE RECONOCE Y SE COMBATE UNA ADICCION:
 
 

Aunque todas las adicciones son nocivas, tanto para la persona adicta, como para los que le rodean, hay algunas que se reconocen y se combaten más fácilmente que otras.

 

Los factores de personalidad tienen un peso dentro del desarrollo de la adicción. La baja autoestima y la intolerancia a la frustración, tanto por parte de la familia, como del adicto, pueden empeorar la situación de forma alarmante.

 

Uno de los mayores problemas para el estudio y el tratamiento de este mal tan difundido, en la actualidad, es la creencia de que quien lo padece es una persona viciosa, inmoral, incapaz de controlar sus emociones e instintos, y digna de desprecios o rechazo, cuando es precisamente a través de la compresión y el apoyo de quienes lo rodean como puede encontrar la fuerza necesaria para su recuperación.

 

La rebeldía de los adolescentes se puede manifestar de diversas formas, pero lo realmente grave es cuando esta rebeldía se manifiesta a través de alguna adicción que puede destruir sus metas, anular sus motivaciones, los aniquilan neurológicamente o directamente los mata. Durante esta etapa de la vida, caracterizada por los notables cambios que provoca el desarrollo tanto físico como emocional, los jóvenes experimentan periodos de depresión durante los cuales, en el caso de tener acceso a drogas y experimentar su uso como parte de un patrón de comportamiento seguido por el grupo al que pertenecen, pueden adquirir una adicción.

 

Es muy importante, por lo tanto, que los padres, en esta etapa de la vida, estén muy pendientes de sus hijos, que se hable con ellos sobre el tema, que se les deje claro que la adicción es una enfermedad, pero que puede prevenirse si el adicto en potencia se mantiene alejado de factores de riesgo, como el consumo del alcohol y drogas.

 

Los hijos o las personas adictas necesitan saber que pueden confiar en sus padres. Para iniciar una charla a fondo es positivo que el adicto relate aquello que considera que no es correcto en otros de su propia generación, que perciba que hay diferencias entre los hábitos ajenos y los propios. El diálogo por parte de la familia es primordial; escuchar es fundamental, tratar que el diálogo no se convierta en discusión, e intolerancia, siempre se está a tiempo, siempre hay una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.

 

Para las personas adictas, en este caso los hijos, es importante que:

 

- Perciban que las metas que los padres, proyectan en ellos, no son para el beneficio de los adultos, ni para el que dirían.

- La preocupación paternal y/o maternal va más allá, que realmente les interesa su futuro y son responsables de su propia vida.

- No basta la inteligencia, sino que también la voluntad.

- Es importante discernir entre lo que está bien y lo que está mal.

 

Por todo ello, es primordial que los padres estén convenientemente informados, de cuáles son las incertidumbres, contrariedades, y cuestionamientos que los hijos tienen en las distintas etapas de su desarrollo:

 

- Que sepan cuáles son las señales que les envían cuando necesitan ayuda y comprensión.

- Que exploren e investiguen sobre las drogas, el alcohol y los desequilibrios modernos, para poder prepararse y preparar a los chicos adecuadamente, previniendo las causas, y decidir valientemente y acertadamente ante las consecuencias.

- Hacerles notar que les interesa tanto su presente como su futuro y que, anhelan lo mejor para ellos.

- Colaborar ante los problemas de los jóvenes con la escuela, los profesionales, las diferentes campañas existentes, etc.

 

 

- Factores internos y sociales como detonante:

 

Factores internos y sociales son el detonante para que niños y jóvenes penetren en el mundo de las adicciones. La prevención enfocada a la exaltación de valores, la confianza y el diálogo continuo se perfila como una solución viable para detener la alta incidencia.

 

La desintegración familiar es uno de los principales factores que influyen para que los niños y jóvenes sean presa fácil de las drogas y, es probable que, al no sentirse identificados con su propio hogar, tiendan a integrarse en grupos de personas en los que en muchos casos, para ser aceptados, se ven obligados a consumir sustancias tóxicas.

 

Manuel González Oscoy, catedrático de la Facultad de psicología de la UNAM, explica que el abandono que sufren los jóvenes por parte de su familia, los orilla a buscar compañía en otros medios donde se ven presionados por esos mismos grupos externos para probar las drogas: «La soledad que enfrentan los chicos de ahora como consecuencia de que ambos padres salen a trabajar, aunado a la falta de información sobre los serios daños que las drogas causan en el organismo, influyen para que busquen en las adicciones una fuente de escape a los problemas que enfrentan. En nuestro medio es muy fácil conseguir cualquiera de ellas, hay mayor oferta y esto es otro factor determinante para que los índices de drogadicción hayan alcanzado máximos históricos».

 

Según el especialista, el ser humano tiende a repetir el modelo de vida familiar, por lo que destaca la importancia de que los padres eviten este tipo de conductas dentro y fuera del hogar. Si un niño lo vive dentro del hogar difícilmente hará caso de los consejos verbales. Para que la enseñanza sea efectiva, debemos estar dispuestos a abordar el tema, a prepararnos para poder hablar con conocimiento, pero sobre todo, es necesario que tengan la confianza para exponer sus dudas y que sepan que no serán reprendidos, incluso, si confiesan que en algún momento las han probado o se las han ofrecido.

 

Para quienes se dedican a la venta de drogas, los niños que pasan largos periodos de soledad, sin la supervisión de un adulto, se convierten en blancos fáciles ya que perciben su actitud introvertida o su rebeldía y se acercan a ellos para ofrecerles amistad, situación que aprovechan para inducirlos al consumo y después al tráfico de las mismas.

 

En palabras del catedrático citado en líneas anteriores «Las conductas antisociales, los cambios físicos y la pérdida de interés en actividades que antes eran de su preferencia, pueden ser una advertencia sobre la presencia de una adicción, pero también, el momento ideal para manifestarle al chico todo el apoyo, solidaridad y cariño para superar el problema».

 

La comunicación entre padres e hijos y la enseñanza con el ejemplo de valores morales, representan el camino más seguro para evitar que los adolescentes se vean atrapados en las drogas. El contar con el amor y el respaldo de la familia es de vital importancia no sólo para que no caigan en este problema, sino para ayudarlos a salir de él a través de un proceso de rehabilitación.

 

DROGAS PSIQUEDELICAS: EL CAÑAMO

 

El término «psiquedélico» significa etimológicamente «ampliación de la mente», y el hecho de que diversas sustancias hayan recibido el calificativo de psiquedélicas se debe a su capacidad para proporcionar experiencias sensitivas, perceptivas y cognitivas fuera de lo común; son los fármacos que proporcionan visiones o alucinaciones conocidos como «viaje» por sus usuarios.

 

 

CÁÑAMO

 

El cáñamo es un arbusto anual que alcanza los tres metros de altura. Los machos, los cuales son difíciles de diferenciar de las hembras antes de la época de la floración, apenas poseen el principio activo, el tetrahidrocannabinol (THC) y suelen arrancarse antes de expulsar el polen para que las hembras produzcan la variedad más potente y de uso más cómodo, la variedad llamada sin semilla.

 

Las hojas de las hembras poseen un bajo porcentaje en THC y en Marruecos son conocidas con el nombre de «grifa». La picadura de hojas y flores de esta planta mezclada con algo de tabaco recibe el nombre de «kif».

 

    La máxima concentración de THC se encuentra en las flores maduras.

 

    Una vez recolectadas las plantas se secan colgadas cabeza abajo en lugares oscuros y aireados, durante cuatro o cinco días tras los cuales ya esta preparada para ser fumada, medio de administración por el que se absorbe del cincuenta al setenta por ciento del principio activo de la marihuana.

 

    El haschisch es una pasta pegajosa formada por los cristales resinosos de THC que se acumulan en las flores de la marihuana hembra.

 

    Según la localización geográfica existen diversos procedimientos de obtención que básicamente podemos resumir en estos dos:

 

    1. Método utilizado en Nepal, el antiguo Tibet y Afganistan:

 

    Ésta forma de obtención desperdicia gran cantidad de sustancia psicoactiva a cambio de no introducir nada que no sea la resina misma, obteniéndose un producto de gran pureza, para conseguir la sustancia el recolector se cubre parte del cuerpo con cuero y pasa por entre las plantas maduras frotándose con ellas. Lo que queda adherido al cuero se raspa con espátulas, para aprovechar un poco más la resina se pueden apretar las ramas una por una raspándose cada cierto tiempo las yemas y la palma de la mano; el hachís obtenido de este modo es aromático, suave para la garganta y de una gran potencia.

 

    2. Método usado en el mediterráneo:

 

    Se basa en sacudir plantas ya secas recogiendo la resina y el polvo mediante varios filtros; el primero consiste en una redecilla metálica, el segundo en una tela no muy densa y el tercero seda por la que sólo consiguen pasar los cristales de resina pura.

 

    Al hachís obtenido tras pasar el tercer filtro se le denomina 00, al que queda en el segundo, primera y al que sólo consigue atravesar el primer filtro, segunda; lo que no se desprende de las plantas en las primeras sacudidas puede ser nuevamente golpeado obteniéndose entonces en el segundo filtro lo que se conoce como tercera.

 

    El procedimiento marroquí actualmente es mucho menos cuidadoso y es frecuente que los tres filtros queden reducidos a uno sólo y además el polvo se aplasta para obligarle a cruzar los filtros en lugar que sea el peso de la gravedad el que determine la cantidad de producto que ha de atravesarlos.

 

Como consecuencia de lo anterior el tanto por ciento de THC es tan pequeño que no llega para aglutinar la pasta y además de procederse a más de un prensado se recurre a diferentes productos para darle la pegajosidad que caracteriza al hachís de gran pureza; debido a ésto es difícil calcular la toxicidad por la diferencia de concentración tan grande de unos a otros, lo que sí podemos decir con respecto a ella es que es mucho mayor cuando es comido que cuando es fumado.

 

    Aunque los responsables de los efectos psíquicos que producen la mayor parte de las drogas son debidos a alcaloides, no todos poseen la capacidad de provocar dichos efectos ni todos los principios activos de las drogas son alcaloides como sucede en el caso del cáñamo, al que le falta nitrógeno en su molécula para poder ser considerado como tal.

 

    El principio activo del cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC), y fue descubierto por Alfred Hofmann en 1964, fecha tan tardía precisamente por buscar un alcaloide como responsable de los efectos psíquicos que produce.

 

    Esta sustancia fue usada desde la antigüedad por diversas culturas tanto con fines medicinales como por diversión y a pesar de que era una droga inocua en su uso fue objeto de diversas prohibiciones o intentos de ella a lo largo de la historia.

 

    En Egipto desde 1378 a 1393 fue prohibida por el emir Soudum Sheikoumi so pena de arrancar un diente a cualquier consumidor de haschisch descubierto fumándolo, estos quince años de prohibición contrastan con el consumo que tradicionalmente se hizo del cáñamo en este país, pues se consumía desde el Imperio Antiguo.

 

    El 8 de octubre de 1800 se publicó una ordenanza por orden de Napoleón Bonaparte prohibiendo su consumo.

 

    En 1894 se publica el informe de la Indian Hemp Drugs, elaborado por médicos ingleses e indios en el que se extraen las siguientes conclusiones después de estudiar durante años a una cantidad considerable de usuarios:

 

- El uso ocasional del cáñamo en dosis moderadas puede ser beneficioso y considerarse medicinal.

- En cuanto a sus efectos físicos concluyen que el uso de cantidades moderadas del cáñamo no produce ningún resultado nocivo, el uso excesivo si causa daño pues coloca al consumidor en una situación más vulnerable a la enfermedad.

- En cuanto a sus efectos mentales, observan que su uso moderado no produce ningún efecto perjudicial en la mente mientras el uso excesivo estimula la inestabilidad mental.

- Por lo que respecta a los efectos morales sostienen que el uso moderado no produce lesión moral de ninguna especie aunque el uso excesivo conduce a la pérdida de la propia estima.

- Finalmente con respecto a sus repercusiones sociales dicen que incluso los consumidores excesivos del cáñamo son individuos extraordinariamente inofensivos. El uso moderado de estas drogas es la regla siendo el uso excesivo excepcional. El uso moderado no produce prácticamente ningún efecto nocivo, y las consecuencias negativas que produce el efecto excesivo se reducen casi exclusivamente al propio consumidor, el efecto sobre la sociedad es raras veces apreciable.

 

-Marihuana Tax Act:

 

La FBN (Federal Bureau of Narcotics) pretendía presentar ante el Tesoro un proyecto de ley represiva sobre el cáñamo, siguiendo el camino de la Ley Harrison para sortear el hecho de tener que realizar una enmienda a La Constitución, utilizando una ley administrativa que indebidamente se utilizaba como ley penal, en este caso se atendía más el elemento fiscal que el registral, caso de la ley Harrison.

 

    Con la intención de apoyar dicha norma con información especializada, el alcalde de la ciudad de New York, Fiorello La Guardia, encargó un informe sobre los efectos de la marihuana cuyas conclusiones coinciden con las del ejército británico; dicho informe se archivó y se publicó incompleto en 1944, dando como resultado, a pesar de la información que se omitió, que no existe vínculo entre esta droga y la delincuencia o adicción.

 

    En el año 1969 el informe completo fue sacado a la luz al ser descubierto en sus archivos por el sociólogo D. Solomon. En el afán de encontrar apoyo a sus deseos prohibicionistas se solicitaron posteriores informes con idénticos resultados.

 

    Desoyendo la opinión del personal especializado que insistía en que ninguna de las preparaciones psicoactivas hechas con Cáñamo producía dependencia o tolerancia, además de que predominaban los usos moderados, sin riesgo para la salud física o mental, se aprobó la Marihuana Tax Act el 1 de octubre de 1937, y ni los informes anteriores ni los posteriores a su publicación consiguieron cambiar el estado de cosas.




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